Mostrando entradas con la etiqueta Cardiología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cardiología. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de febrero de 2016

Omeprazol y otros antiulcerosos se asocian a mayor riesgo de infarto


  • Este grupo de fármacos se asocia con un aumento de hasta un 21% del riesgo de infartos

  • En España su consumo ha aumentado en más de un 500% en tan solo 12 años

  • El uso vinculado a la ingesta de AINES y una falsa seguridad, detrás de este aumento


El Omeprazol es el segundo fármaco mas consumido en España CRISTINA DE ROJAS (Vídeo)




     
  • Ver más
Se toman para la acidez gástrica, como tratamiento o prevención de las úlceras causadas por fármacos o por el estrés, para las digestiones pesadas... El consumo de fármacos como el omeprazol y otros similares, incluidos dentro del nombre más técnico de inhibidores de la bomba de protones, se ha disparado en España y en el resto del mundo en los últimos años. Sin embargo, su consumo no está exento de riesgos. Frente a los ya conocidos, un estudio trae ahora otra relación peligrosa: una mayor probabilidad de sufrir infartos cardiacos.
Los inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol, bloquean la secreción de ácido en el estómago para reducir o eliminar el ardor o reflujo gastroesofágico. En nuestro país, entre el año 2000 y 2012, su consumo ha aumentado en más del 500%, según los últimos datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, siendo mucho mayor que el de otros países europeos como Francia, Italia, Dinamarca o Noruega. Además, mientras que aquí el medicamento de este grupo más utilizado es el omeprazol en los países nórdicos es el esomeprazol o el lansoprazol. En España, "es el segundo fármaco más prescrito después del paracetamol y por delante del ibuprofeno", apunta Miren Morillas, vocal de la Sección de Riesgo Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología.
Según diferentes trabajos, parece que hay una sobreprescripción tanto en el contexto hospitalario como en el ámbito de atención primaria. Un estudio, realizado en 2009 en la Comunidad de Aragón, detectó que el 37,6% de los pacientes a los que se les recetó este tratamiento tenían un riesgo bajo de sufrir los problemas que se pretendían prevenir con este medicamento, es decir, no estaban indicados. Otro, realizado por médicos de la Unidad de Recuperación Funcional del Hospital Fuenfría de Cercedilla, Madrid, analizó la frecuencia y adecuación del uso de estos antiácidos en mayores de 65 años ingresados en esta unidad. La mitad de los enfermos ya tomaba el medicamento antes de su ingreso, pero estos no estaban indicados en el 60% de los casos y en torno a casi un 80% de los que recibieron el alta se fue con una prescripción de estos fármacos que no estaba indicada en casi la mitad de ellos. "Mi impresión es que los pacientes tienen la sensación de que los inhibidores de la bomba de protones protegen de los riesgos asociados a otros fármacos y de hecho es difícil convencer a muchos de la suspensión de ellos...", explica a EL MUNDO Marta Neira Álvarez, geriatra y una de las autoras de este trabajo.
Por el abuso de estos fármacos tanto a nivel hospitalario como en atención primaria, "son precisos planes de actuación para reducir la prescripción inapropiada, evitando efectos secundarios e interacciones farmacológicas", afirman los autores de este estudio.

Riesgos en evidencia

A pesar de su amplia difusión -se estima que en todo el mundo se prescriben unos 113 millones de dosis al año lo que suponen unas ventas de 13.000 millones de dólares- omeprazol y similares no están exentos de riesgos. Su consumo diario durante dos o más años se ha asociado a un déficit vitamínico que, de no tratarse, puede derivar en daño neurológico. Diferentes estudios han mostrado un vínculo con un aumento de la pérdida de masa ósea y por tanto del riesgo de fractura, de infecciones intestinales y trastornos renales. Ahora, una nueva investigación, publicada en PLoS ONE vuelve a poner el foco en estos fármacos y los vincula con un mayor riesgo de infartos cardiacos.
Investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU) han analizado 16 millones de registros electrónicos de 2,9 millones de pacientes para analizar si el uso de estos antiácidos estaba asociado con un mayor riesgo cardiovascular entre la población general. Estos expertos ya sabían, por un estudio de 2013 realizado por el mismo grupo y publicado en Circulation, que estos medicamentos alteraban el mecanismo de acción de otros fármacos que se administran en pacientes con problemas cardiovasculares para disminuir el riesgo isquémico, pero no estaba claro si afectarían a aquellas personas sin antecentes cardiacos.
Compararon a dos grupos de personas, las que tomaban inhidores de la bomba de proteones y quienes tomaban bloqueadores de H2 (otro tipo que se usan contra el reflujo) y analizaron la frecuencia de infartos entre estas personas. Tras analizar los datos, se observó que aquellas que toman omeprazol u otros antiácidos durante dos semanas (4.357 personas) tuvieron aumentado su riesgo de sufrir un infarto de miocardio entre un 16 y un 21%. "Nuestros datos demuestran que los inhibidores de la bomba de protones están asociados con un mayor riesgo de infarto en la población general, mientras que los bloqueadores H2, no", señala el principal autor del estudio Nigam H. Shah.
No obstante, los investigadores advierten de que este estudio no prueba la causalidad. "El diseño del estudio no determina la causa efecto", por esto en el futuro los investigadores esperan realizar un gran ensayo aleatorio para determinar si estos medicamentos son perjudiciales en una población más amplia de pacientes. "Creemos que el riesgo es real, y que se debería investigar", concluyen los investigadores.
Los resultados son importantes, explica Morillas, que también es cardióloga de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital de Galdakao-Vizcaya. "Es verdad que no se puede establecer una causa-efecto porque es un estudio observacional, pero la asociación detectada hay que investigarla porque apunta su mecanismo y por el uso generalizado de estos medicamentos".
Los investigadores creen que el omeprazol o similares puede reducir la producción celular de óxido nítrico de las células que recubren el endotelio, las paredes de los vasos sanguíneos incluidos los del corazón. Un menor nivel de óxido nítrico se ha asociado con problemas cardiovasculares.
"El óxido nítrico dilata las arterias coronarias. Su disminución genera estrechamiento de los vasos, roturas de la placa de ateroma e infartos. Por eso, administramos fármacos en la prevención secundaria que conllevan un aumento de los niveles de óxido nítrico", sostiene Morillas.
El estudio de 2013 "nos llevó a recurrir al big-data para intentar determinar si estos fármacos podría estar asociados con un riesgo elevado en todos los consumidores. Nuestro informe aumenta la preocupación sobre estos medicamentos -de los más recetados del mundo- porque pueden no ser tan seguros como anteriormente se había supuesto", afirma Nicholas J. Leeper, especialista en medicina vascular de Stanford.
Esa falsa seguridad es la que lleva a muchas personas a seguir tomándolos años después de que un médico se los recetara. "Se estima que en España entre el 8,5% y el 10% de la población lo toma diariamente, bastante más que en otros países de Europa. Aquí parece que se usan mucho para la dispepsia, pero para este problema no están realmente indicados. Además, se suele prolongar su uso en una úlcera, no se hacen ajustes de su dosis ni tampoco descansos... Esto hace que a veces, en un uso muy prolongado, al dejarlos de tomar de forma brusca provoquen rebrotes, es decir, un aumento del ácido gástrico", explica la vocal de la SEC.
La publicación de este y otros estudios ha generado preocupación entre los pacientes con problemas digestivos lo que ha llevado a la Sociedad Española de Patología Digestiva a trabajar en "un documento de posicionamiento sobre la seguridad de los inhibidores de la bomba de protones a largo plazo". Desde finales de 2014, un grupo de expertos de esta sociadad está recopilando información mediante una revisión de la literatura científica existente. El documento, ahora en fase de elaboración, se publicará en septiembre en la Revista Española de Enfermedades Digestivas. Mientras tanto, esta sociedad considera que los beneficios ofrecidos por estos medicamentos son más numerosos que los riesgos.
Para Morillas, la consecuencia del nuevo estudio estadounidense "no es tanto que no se puedan usar estos fármacos, sino que hay que utilizarlos bien, es decir, cuando estén indicados, durante el tiempo y dosis oportunos".

Cuidado con el omeprazol: aumenta el riesgo de sufrir infartos

Inhibidores de la bomba de protones. Para el público inexperto, su denominación podría sugerir algún tipo de maquinaria industrial, piezas de repuesto para coches o departamentos de centrales nucleares. Pero no. Bajo este nombre tan poco atractivo se esconde un medicamento para aliviar las molestias provocadas por la producción de ácidos gástricos muy consumido a nivel mundial. Más conocido como omeprazol, este bloqueando de secreciones estomacales ha visto aumentada su ingesta en España más del 500% –según los datos recogidos por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios– con el consiguiente peligro que ello conlleva: puede convertirse en una auténtica 'bomba' para el corazón.
Con una cifra de 113 millones de dosis prescritas al año, el omeprazol y otros medicamentos similares para combatir el reflujo se asocia un mayor riesgo de infarto, según una investigación publicada en PloS ONE. Expertos de laUniversidad de Stanford (Estados Unidos) han llegado a esta conclusión después de haber estudiado los casos clínicos de 2,9 millones de pacientes. Tras comparar a un grupo de enfermos a los que administraron inhibidores de la bomba de protones con otro al que se les dio bloqueadores de H2 (otro tipo de medicamento contra el reflujo), la incidencia de infartos aumentó de un 16 a un 21% entre las personas que ingirieron el tratamiento del primer tipo.

El omeprazol se utiliza contra la producción excesiva de ácidos gástricos o úlceras (Corbis)
El omeprazol se utiliza contra la producción excesiva de ácidos gástricos o úlceras (Corbis)
A pesar de que el autor principal del estudio –Nigam H. Shah– afirma que los datos demuestran una clara vinculación entre el consumo de estos medicamentos y el riesgo de infarto, se muestra cauto y espera poder ampliar su investigación a un grupo mayor de pacientes. La razón de que el omeprazol favorezca la necrosis del corazón es que reduce los niveles de óxido nítrico – el componente que recubre las paredes de los vasos sanguíneos– en las células, lo que provocaría el estrechamiento de los vasos. Datos alarmantes a nivel mundial, incluida España, donde entre un 8,5 y un 10% de la población lo toma a diario.
Además de este tipo de problemas coronarios, el consumo de omeprazol y otros parecidos también está asociado a un déficit vitamínico que puede tener graves consecuencias incluso a nivel neurológico si no se trata a tiempo. Otros estudios relacionan los inhibidores de la bomba de protones con una disminución de la masa ósea, con el consiguiente riesgo de fracturas que ello conlleva para los pacientes. Infecciones intestinales y trastornos del sistema excretor han encontrado también un perfecto aliado en el omeprazol.

martes, 11 de enero de 2011

Disección aórtica

Es una afección potencialmente mortal en la cual se presenta sangrado dentro y a lo largo de la pared de la aorta, la mayor arteria que transporta sangre fuera del corazón.

Causas, incidencia y factores de riesgo

Cuando sale del corazón, la aorta sube primero a través del tórax hacia la cabeza (aorta ascendente). Luego, se dobla o se arquea y finalmente baja a través del tórax y el abdomen (aorta descendente).

La disección aórtica ocurre con mucha frecuencia debido a la ruptura o daño en la pared interior de la arteria.

Esto suele presentarse en la porción torácica de la aorta, aunque también puede ocurrir en la porción abdominal.

Una disección aórtica se clasifica como tipo A o tipo B, dependiendo de dónde se inicia y dónde termina.

  • El tipo A se inicia en la primera parte de la aorta (ascendente).
  • El tipo B se inicia en la parte descendente de la aorta.

Cuando se presenta una ruptura, ésta crea dos canales: uno por el cual la sangre continúa circulando y otro donde la sangre permanece quieta. A medida que la disección aórtica crece, el canal con la sangre represada puede aumentar de tamaño y ejercer presión sobre otras ramificaciones de la aorta.

Una disección aórtica también puede involucrar un ensanchamiento o abombamiento de la aorta (aneurisma).

La causa exacta se desconoce, pero los riesgos abarcan ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias) ehipertensión arterial. Las lesiones traumáticas son la principal causa de la disección aórtica, especialmente los traumas por golpes contundentes al pecho. Golpearse con el volante de un automóvil durante un accidente es una causa traumática común.

Otros factores de riesgo y afecciones asociadas con la aparición de una disección aórtica comprenden:

La disección aórtica se presenta aproximadamente en 2 de cada 10,000 personas y puede afectar a cualquier individuo, aunque se observa con mayor frecuencia en hombres entre los 40 y 70 años de edad.

Síntomas

Los síntomas con frecuencia comienzan repentinamente y comprenden dolor torácico. El dolor puede:

  • Describirse como fuerte, agudo, punzante, desgarrador
  • Sentirse por debajo del esternón y se irradia luego bajo los omóplatos o a la espalda
  • Irradiarse a los hombros, el cuello, los brazos, la mandíbula, el abdomen y las caderas
  • Cambiar de posición: el dolor se mueve de manera característica hacia los brazos y piernas, a medida que la disección aórtica empeora

Otros síntomas pueden abarcar:

Signos y exámenes

El médico elaborará la historia clínica y auscultará el corazón, los pulmones y el abdomen con un estetoscopio. Se puede escuchar un sonido de "soplo" sobre la aorta, un soplo cardíaco u otros ruidos anormales.

Puede haber una diferencia en la presión arterial entre el brazo izquierdo y el derecho o entre los brazos y las piernas.

Asimismo, puede haber presión arterial baja, venas del cuello que sobresalen o signos que se asemejan a un ataque cardíaco. Igualmente, puede haber signos de shock, pero con presión arterial normal.

La disección aórtica o aneurisma aórtico se pueden observar en:

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es prevenir complicaciones y se requiere la hospitalización.

Las disecciones aórticas tipo A requieren cirugía inmediata para reparar la aorta, mientras que las disecciones aórticas tipo B se pueden tratar primero con medicamentos.

Se pueden recetar fármacos que reducen la presión arterial, los cuales se pueden administrar por vía intravenosa. Generalmente, se necesitan analgésicos potentes. Los medicamentos cardíacos, como los betabloqueadores, pueden reducir algunos de los síntomas.

Si la válvula aórtica está dañada, es necesario realizar una valvuloplastia y, en caso de existir compromiso de las arterias del corazón, se lleva a cabo igualmente una revascularización coronaria.

Expectativas (pronóstico)

La disección aórtica es potencialmente mortal. El trastorno se puede manejar con cirugía si ésta se realiza antes de que se presente la ruptura de la aorta. Menos de la mitad de los pacientes que sufren ruptura aórtica logran sobrevivir.

Complicaciones

Situaciones que requieren asistencia médica

Si tiene síntomas de una disección aórtica o un fuerte dolor torácico, llame al número local de emergencias (el 911 en los Estados Unidos) o trasládese hasta la sala de urgencias lo más rápido posible.

Prevención

El tratamiento y control adecuado de la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias) y de la hipertensión arterial pueden reducir el riesgo de disección aórtica. El control estricto de la presión arterial en los pacientes en riesgo de disección aórtica es muy importante. Fármacos como los bloqueadores de los receptores de angiotensina, los inhibidores de ECA y los betabloqueadores pueden reducir la probabilidad de disección.

Tome las precauciones de seguridad para prevenir lesiones, lo cual puede causar disecciones.

Muchos casos de disección aórtica no se pueden prevenir.

Nombres alternativos

Aneurisma aórtico disecante

Referencias

Poonyagariyagorn H, Hook M, Bhatt DL. Cardiovascular emergencies. In: Cleveland Clinic: Current Clinical Medicine 2009. 1st ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier;2008:chap 14.

Ankel F. Aortic dissection. In: Marx JA, ed. Rosen's Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 7th ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier;2009:chap 83.

Actualizado: 5/4/2010

Versión en inglés revisada por: Issam Mikati, MD, Associate Professor of Medicine, Feinberg School of Medicine, Northwestern University, Chicago, IL. Review provided byVeriMed Healthcare Network. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc.

jueves, 15 de abril de 2010

Estudio: estadounidenses sin seguro debieron esperar para recibir tratamiento por síntomas de infartos

Un nuevo estudio indica que los estadounidenses sin seguro deben esperar un tiempo considerablemente más largo para obtener asistencia médica por síntomas de infartos que las personas con seguro médico.

En un estudio publicado en la revista médica Journal American Medical Association, los investigadores descubrieron que el 48,6% de los pacientes no asegurados que sobrevivieron a infartos esperaron más de seis horas antes de llegar a un hospital. En comparación, el 39,3% de los pacientes asegurados que sobrevivieron a infartos esperaron antes de recibir asistencia.

domingo, 17 de mayo de 2009

Recomendaciones para pacientes Hipertensos

  1. El adelgazamiento se recomienda a todos los pacientes con un peso superior al 10%peso ideal, sobre todo a la obesidad masculina que afecta al tronco y a la mitad superior del cuerpo. Esta sola medida puede evitar o reducir la necesidad de medicaciòn. el Ademàs mejora el perfil lipìdico e revierte el crecimiento del corazón. La obesidad del tronco se asocia a una mayor mortalidad coronaria. No se aconseja el adelgazamiento a las mujeres embarazadas con hipertensión.
  2. El consumo de alcohol debe reducirse hasta 30 ml o menos al día. El etanol posee un efecto vasopresor directo en grandes cantidades. Conviene que todos los pacientes hipertensos moderen su consumo de alcohol.
  3. El ejercicio dinámico regular es muy útil, si el estado clínico lo permite. Los períodos repetidos de ejercicios, como paseos, carreras o natación, reducen significativamente la PA, con independencia de la pérdida de peso o las variaciones de la eliminación de sodio; además, disminuyen el riesgo de mortalidad de hipertensión, que siguen dietas ricas en sodio, con obesidad o que consumen cantidades cardiovascular y por todas las causas. Se ha demostrado que la PA sistólica desciende hasta 10mm Hg en los pacientes que realizan ejercicios de manera periódica. Es necesario practicar ejercicio, por lo menos, 30 minutos, alcanzando 65-70% de la frecuencia cardíaca máxima teórica del enfermo. Los pacientes con enfermedad coronaria confirmada o sospechada y todas las personas de más de 40 años con varios factores de riesgo coronario se someterán a una prueba de esfuerzo antes de iniciar este programa e ejercicios.
  4. Cambio de la dieta. La restricción de sodio (sal) representa una medida eficaz y segura, que reduce moderadamente la PA de los pacientes hipertensos. Por otro lado disminuye la resistencia a los medicamentos y potencia su eficacia. La ingesta total de cloruro sódico (sal) debe limitarse a menos de 6 g al día. El contenido de sal de los alimentos es de aproximadamente 12 grs. por dìa. El uso de potasio como preparado terapéutico se encuentra controvertido. En los pacientes con hiperpotasemia espontánea, deben mantenerse niveles séricos normales de potasio. La ingesta dietética de colesterol y grasas saturadas se reducirá, para disminuir la hiperlipidemia y facilitar el adelgazamiento.
  5. Prevención primaria. En principio, los cambios de ciertos hábitos de la vida de la población general deberían acompañarse de un descenso en la incidencia de la hipertensión. Los candidatos a las medidas de prevención primaria son los sujetos con una PA en el límite alto de la normalidad, con antecedentes familiares excesivas de alcohol.